Al igual que las demás piedras de la familia del jaspe, es una piedra de protección a nivel psíquico y mental. Las tribus aborígenes atribuyen al jaspe mookaita poderosos poderes contra el mal de ojo y las energías negativas, al igual que el ojo de tigre.
Calma la mente y permite afrontar las dificultades con serenidad mientras armoniza las energías. Las emociones y el estrés se controlan y canalizan. Este mineral favorece la acción y el arraigo al presente. Los dolores del pasado y las preguntas sobre el futuro se calman.










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