Y Jesús dijo: Felices de vosotros, Oh Hijos de la Luz, pues habeis entrado al inmortal camino y transitais por el sendero de la verdad, como vuestros padres lo hicieron antiguamente, y quienes fueron ensenados por los Grandes. Con los ojos y oidos del espíritu mirad las vistas y sonidos de la Madre Terrenal: el cielo azul donde habita el ángel del Aire, el río espumoso en el que fluye el ángel del Agua, la aurea luz que mana del ángel del Sol. Y ciertamente os digo, todos están en vuestro interior así como por fuera; pues vuestro aliento, vuestra sangre, el fuego de la vida en vosotros, son todos Uno con la Madre Terrenal… / Este antiguo texto esenio-cristiano incluye palabras inspiradoras sobre las estrellas, los árboles, las montañas y las aguas y las enseñanzas de Jesús sobre «El árbol esenio de la vida» y «Las santas corrientes de vida, luz y sonido».




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