El arte de la cristalomancia ha sido practicado desde tiempos remotos en muchas civilizaciones. En la antigüedad las sacerdotisas acudían a los manantiales para consultar el oráculo simplemente contemplando las diferentes formas que adquiría el agua al brotar.
Un testimonio importante de ello se encuentra en el Viejo Testamento (1 Samuel 28:1-25) donde el mago de Endor evoca para el rey Saúl al espíritu del profeta Samuel, valiéndose de una copa de plata repleta de agua. También se podían usar espejos mágicos u otras superficies que fuesen de alguna forma reflectantes.
En la tradición, encontramos el famoso espejo del Rey Salomón, formado con siete metales diferentes.
Solo a partir de la edad media se empiezan a tener noticias sobre las verdaderas y autenticas bolas de cristal como medio para comunicar con lo sobrenatural y divino. La esfera estaba considerada por la filosofía medieval como una forma perfectamente simétrica que, al igual que el circulo, carecía de comienzo y final. Era también símbolo del cielo y de todo aquello que es espiritual y perteneciente al cosmos.
Bola de cristal auténtica con base de madera giratoria
Manual de instrucciones en español
Incluye estuche para transportar












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